Read Time:2 Minute, 57 Second

Expertos subrayan que los modelos de «9 a 6» han quedado desfasados

En poco más de tres semanas los miles de trabajadores de las oficinas centrales de Inditex en el polígono de Sabón tendrán libres las tardes de los viernes. Harán jornada continua y el resto de la semana tendrán horario flexible. ¿Por qué? Porque la compañía es consciente de los problemas de tráfico que se ocasionan. Esa es una razón de peso, pero seguro que no es el único.

A los pocos días de anunciar la multinacional textil esta medida, otra compañía, Abengoa, replicó el anuncio: sus trabajadores acabarán la jornada laboral al mediodía. La explicación esta vez es que hay interés por parte de la empresa en fomentar la conciliación laboral y lograr una mayor productividad. Los horarios que diseñaron estas dos compañías están implementados ya en la mayoría de los países más avanzados de Europa y también en grandes firmas españolas. Trabajar el viernes hasta las tres es una tendencia que va en aumento.

Paco Muro, presidente de Otto Walter, una firma dedicada al asesoramiento y desarrollo de los recursos humanos contesta a la pregunta ¿qué se gana con eso?: «No se está hablando de quitar horas de trabajo ni de trabajar menos, ya que esas horas de los viernes por la tarde se reubican (normalmente) en horario más útil a lo largo del año. Se trata por tanto de optimizar. Los viernes por la tarde se pueden hacer muy pocas gestiones comerciales, menos aún bancarias o con la Administración pública, tampoco suele ser un buen momento para gestiones financieras con clientes o proveedores, por tanto, para qué tener a la gente trabajando en horario improductivo. Mejor usar esos minutos en el tiempo de alto rendimiento, cuando sí se puede aprovechar».

Está convencido de que después de toda la semana, los viernes por la tarde se rinde menos a causa del cansancio acumulado. Por lo tanto, recuerda Muro, «si con la medida se logra mejorar la calidad de vida de los empleados, la solución es redonda, todos ganan. Lo mismo sería aplicable a los días laborables de baja intensidad de gestión, como pueden ser los puentes, los de Semana Santa o Navidad entre el 24 de diciembre y el 6 de enero. Establecer que esos días se haga un horario más racional, inteligente y productivo, de seis horas, pongamos de 8.30 a 14, parece una buena idea. Las horas sobrantes se usan añadiendo apenas 15 minutos semanales en horario de alta intensidad de trabajo».

El experto subraya que los modelos de «9 a 6» y semejantes ya han quedado desfasados. Considera que tienen que ser bienvenidas las medidas que ayuden a trabajar mejor. Y, «por si alguien se suma», lanza una propuesta: los festivos entre semana deberían pasarse al viernes. «No comparto ese concepto de que se pasen al lunes, cuando el viernes es un día menos productivo de trabajo y toda la oferta de ocio está funcionando, mientras que el domingo por la noche y los lunes son días de descanso de restaurantes, mercados y hostelería en general. Pasarlos a viernes es bueno para los negocios de hostelería, bueno para disfrutarlo más los que tengan fiesta, mejor para las empresas que cualquier día de lunes a jueves… ¡todos ganan de nuevo!».

Articulo de Sofia Vázquez publicado en la voz de Galicia

0 0
Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleppy
Sleppy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cerrar